sábado, 17 de marzo de 2012

Capitulo 2: Aquel bizarro momento en que vas solo a comer a un patio de comidas.

No dejo de preguntarme cada vez que una de estas situaciones se presentan en mi vida, cual es la razón principal que hace que comer en un lugar en el que tanta gente se encuentra comiendo, se sienta tan desubicado.

Punto numero uno: Pedir la comida. Caminas en circulo por aquel anónimo lugar observando fantásticas fotos de comida que luego tienen menos similitud con la realidad que las vedettes. Básicamente son 20 negocios que venden lo mismo al mismo precio (la capacidad de "elección" es un tanto absurda así que uno termina comiendo "lo de siempre").

Punto numero dos: la cantidad de comida. Este punto capaz que remita mas a una sensación del publico femenino pero hay una cuestión que se pone en juego en la cantidad de comida que tiene esa bandeja que uno lleva solitariamente en su mano. Pareciera que cuando uno esta resguardado en el sentimiento colectivo de comer, esa bandeja puede tener abundantes porciones que si uno no termina "comparte" con los otros seres. Acá en cambio es lo que uno considera que debe comer, y ademas un factor extra: mientras mas comida es, mas tiempo comiendo solo uno en el patio de comidas. Punto a tener en cuenta.

Punto tres. El peor, comer solo en el patio de comidas. Si no bastaba ya de incomodidad con lo anterior llega el momento de comer. El asombroso menu nos mira exclamando ansiosamente "soy todo tuio negro" peeero, en ese preciso instante de gloria uno siente que las miradas de todos los comensales de las mesas aledañas depositan los ojos en la solitaria mesa y comida de uno. Y acá va la parte interesante, cuando uno va en grupo a comer rara vez le presta atención a los que comen solos, entonces porque al revés se siente tan extraño ah??. Entonces uno decide omitir esa paranoica sensación y disponerse a ingerir el alimento, y uno siente algo mas, es como que falta algo para hacer, como no estas hablando con alguien ademas de comer, parecería faltar la actividad anexa. Entonces uno apela a mandar los 5 msj de texto pendiente: "Juan! tanto tiempo, si soy yo te acordas? que es de tu vida", "Si, el miercoles confirmo la cita a las 12:30 en chacabuco era la dire no? consultorio 5?", "Amiga que haces, como te trata el mediodia". Bizarro total. Y despues de esos mensajes apelas a que el telefono agarre wi-fi porque eso se supone que es un apriori en los patios de comida, y te das cuenta que se conecta, pero no te anda la aplicación de facebook. Okey, falta menos, por lo menos perdiste tiempo en eso. Tratas entonces de focalizar algún punto en un horizonte lejano que no sea la hamburguesa del de al lado, ni la ropa de los de la otra mesa porque ya encima que te miran falta que pienses que sos un loco que va solo a los patios de comida a ver como comen los otros. Y mas rápido que despacio se acaba el momento y te vas dándote cuenta que la realidad es que nadie se dio cuenta de que comiste ahí. Lo cual nunca va a evitar que comer en el patio de comidas solos se sienta totalmente bizarro...

GV

lunes, 13 de febrero de 2012

Capitulo 1: La bizarra foto de vacaciones

Para quienes nos hemos criado en una ciudad turistica, este tipo de situaciones, en el corriente mes, son el pan de cada día. Sin embargo, por mas plumas y flashes que circulan por las veredas de mi querida Carlos Paz, hoy mi colectivo se detuvo ante una situación entre tierna y bizarra que procedo a contarles:
Lugar: los jardines de la municipalidad. Un escenario recientemente remodelado, (ya se que no es tan reciente, pero tengan en cuenta que como ya soy visitante sigue siendo nuevo para mi) verde y bonito, que el día de la fecha se encontraba lleno (muuy lleno) de caños y andamios seguramente de un proximo y cercano desfile. Cuestion de que de verde paisaje tenia poco, agreguemos que en este lugar, mirando desde la calle a la municipalidad, no se puede ver ni el lago ni las montañas (supuestos atractivos turísticos de la villa). 

Tiempo: corrian las 11:40 del mediodia con un sol que hacia ver mas radiantes aun los caños de aluminio.

Situación: 

Él debia tener cerca de 70 años, los 10 minutos que lo vi permanecia en la misma posición, sosteniendo (o sosteniendose capaz) un cartel que decia "Villa Carlos Paz". Cinco metros mas allá estba ella, haciendo su mayor esfuerzo, cámara digital en mano, para sacar la tan preciada foto. Presiento que el detonante de que él cambiara de posición fue la excesiva exposición al sol que pesaba sobre su calva y brillante cabeza y no el hecho de que ella haya conseguido la "foto perfecta". Él levanto la mano, como quien llama a un mozo en un bar, y le señalo una sombrita a 3 metros de ambos. Se dirijeron a la misma y él con la mejor cara de científico verificando un resultado inspeccionó la brillante pantalla para verla: le devolvió una sonrisa. La foto, estaba aprobada.

Sacando la tierna e importante parte de lo bello de compartir el desafio de una cámara digital a los 70 años con alguien, me quede pensando, porque nos sacamos la foto de vacaciones en algún  objeto que tenga el nombre de ese lugar? suena un poco bizarro no?

Georgi V.


domingo, 12 de febrero de 2012

A lo largo de los años he adquirido un maravilloso vicio, me he convertido en una coleccionista de "bizarreidades". Desde que nos levantamos hasta que finaliza el día suceden alrededor nuestro millones de cosas que expresan un rasgo humano que no entra categorizado en ningun gen. Somos bizarros, hacemos cosas bizarras, pagamos por cosas bizarras y a veces las comentamos como grandes logros. Este nuevo espacio, pretende compartirles algunos de esos momentos que me gusta coleccionar, como si pudiera fotografiar ese extraño gen. Ojo, la consecuencia de eso puede incluir en primer lugar reirme de mi misma, pero que mejor cosa que si nos caemos en la via publica, levantarnos como si hubieramos puesto nosotros mismos la cascara de la banana. Aqui va entonces para ustedes. Mi nueva colección, mi nuevo blog.

Georgi V.